Las manos, al igual que los pies,
Son la terminación de las extremidades.
Los pies te hacen andar, caminar,
Están cubiertos del frio, de las piedras…
Las manos en cambio siempre expuestas
Desnudas, expectantes, curiosas…
No te llevan a ningún lado, generalmente…
A mi tus manos me llevan, me hacen andar,
Y caminar, mucho más que mis propios pies…
Tus manos, ambas, dulces experimentadas,
Me arrojan de cada rincón de mi ser
Del que retorno ensordecida de placer…
Tus manos, grandes y perfectas,
Encuentran siempre un lugar seguro
en alguna de mis curvas… donde reposar.
Y es en mis curvas donde tus manos
No tienen frio, porque mi piel las viste
Pero aun así se mantienen expectantes,
Atentas, alertas… ambas incansables,
tenaces, perseverantes…
Si tuviese que elegir, entre mis pies
Y tus manos… me quedo con ellas….
Ya sé que no necesito caminar
Para llegar al paraíso… y reposar.
